Madrugón y sin apenas desayunar me presento en casa de Paco sobre las 8:00 de la mañana, hoy toca realizar una de las distancias más duras de todo lo que llevamos recorrido, no tanto por los kilometros en si sino por la continua subida que es interminable. Paco lleva muchos años haciendola y este año me he animado a acompañarle sin ser muy consciente donde me estaba metiendo, pero con la confianza de que se podía hacer. Muy pronto comenzamos el recorrido sin estar las calles aún despiertas y con el cuerpo medio desperezandose. Comenzaban las molestias oportunas en el tendón de aquiles de Paco, pero no tardo en ir calentando y coger un ritmo de locomotora que nos tiene siempre acostumbrados. Los primeros kilometros se dejan llevar bien, lo peor va viniendo después a la altura de Esles, cuando nos encontramos con el primer repecho, no hay tiempo de descanso y la pendiente no deja lugar a dudas, pica para arriba, y tanto que pica pero en las piernas como de un aguijón se tratara los gemelos se van resintiendo, a pesar de todo nosotros seguimos pidiendole al cuerpo que se mantenga en condiciones ya que hasta llegar a Selaya no hay tregua. Cuando aun nos quedaba algo de oxigeno que llevar al cuerpo vemos al fondo una largisima recta camino de Villacarriedo,una pequeña curva y volvemos a empalmar con otro kilómetro que nos llevará hasta Selaya, un autentico martillo que sigue azotando al cuerpo y añadiendo más fatiga.
Estamos en el kilómetro 15 y la virgén todavía nos está esperando en su ermita a que lleguemos, quizás para esta última asciensión tenga que ser ella la que baje a buscarme a mi por que me temo que van a ser agónicos los dos últimos 2,5km.Por fín estamos arriba, son 19 km desde el inicio,
hemos llegado sanos y salvos y podemos agradecer a la virgen que nos haya cuidado durante todo el trayecto. Esperemos que para el año que viene volvamos a estar en condiciones de poder hacerlo por que a pesar de todas las penurias que os he contado merece mucho la pena probarlo.
Os lo dice uno que hasta hace un año atrás no era capaz de andar dos pasos seguidos, el cuerpo no tiene límites.

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