No se veía ningún alma a las 8:30 de la mañana y la temperatura era muy agradable, así que en cuanto el gps se puso a disposición, partimos en dirección al parque de los Jesuitas, un lugar donde la gente aprovecha para hacer ejercicio habitualmente, por desgracia a esas horas nos lo encontramos cerrado, por lo que tuvimos que cambiar de planes y desplazarnos por la avenida más grande hasta llegar al puente romano, una maravilla empedrada situada a conciencia en el mejor sitio por donde el agua era menos agresiva a su paso por este puente. Justo enfrente encontramos una pista de atletismo, y nos acercamos para dar unas vueltas por alli y aumentar un poco el kilometraje, nos acompañaban mas deportistas entre corredores y ciclistas que también querían aprovechar la mañana como nosotros.
La vuelta fue un poco más dura ya que tuvimos que subir un par de cuestas con bastante pendiente, pero teniendo las vistas que teníamos nada se hacia duro.
Marchabamos por lugares como la catedral, la casa de las conchas, la universidad pontificia, entre otros, respirando un ambiente con mucha cultura, sabiduria, enseñanza y tradición para finalmente culminar el viaje en el monumento por excelencia como es la plaza mayor. Punto central de la ciudad donde se convierte en el lugar de reunión, de descanso, de actividades teatrales, siendo el sitio más concurrido entre los "Charros", asi es como les llaman comunmente al gentilicio de Salamanca, y los visitantes de todas nacionalidades.
Un bonito lugar para dar rienda suelta a las piernas y sentir entre sus calles la magia de una ciudad con encanto.





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