Este es un espacio donde quiero transmitir las sensaciones, emociones y vivencias personales que me aportan los momentos en los que salgo a disfrutar del running. Algunos dicen que engancha, otros que les cambia la vida, yo lo quiero descubrir y para ello necesito vivirlo para contarlo.


lunes, 24 de febrero de 2014

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Se acerca poco a poco el momento de poder disputar la media maratón de Santander y ya tenemos que ir perfilando los tiempos y las sensaciones para hacer una carrera en condiciones.
Este fin de semana decidí volver de nuevo a Hermosa, la verdad que para sacarle partido al cuerpo está muy bien por que tiene de todo... momentos en los que puedes ir más cómodo pero también zonas que terminas en alto asfixiado.
El camino ya lo conocía por que semanas atrás lo había probado con mi compañero Paco y por eso estaba sobre aviso de que volvería a ser duro. Lo que cambió en esta ocasión fue la distancia, quería realizar el recorrido lo más aproximado a las 21km que pudiera. Tenia mucho camino por delante que recorrer así que me puse en marcha alrededor de las 16:00 de la tarde camino de Ceceñas.
Tuve a un asistente de lujo que me acompaño en todo momento salvaguardando las espaldas, ofreciéndome agua cuando el cuerpo me lo pedía y entregándome la comida a mitad de camino para que no desfalleciera. No todos podemos contar con personas que se ofrecen para echarte una mano, sobre todo cuando a ellos también les supone esfuerzo físico por eso mi más sincero agradecimiento a Francisco Javier de la Torriente por su asistencia, colaboración y animo que sirvieron de mucho.
Una vez pasado el alto de Ceceñas, el camino se hace más llevadero y mantuve un ritmo más o menos constante al paso por la Cavada y dirección a Liérganes, a pesar de que hay momentos en los que la carretera se inclina, lo complicado viene después donde un poco antes de llegar al balenario de Liérganes, hay una subida tremenda y a continuación sin margen de descanso la subida hasta el alto de Hermosa, son aproximadamente 2 km de eterna subida donde hay que dosificar muy bien para no reventar.
Una vez en el alto son 50 min en 10 km aún me queda la otra mitad por completar, tenia que tomar una decisión, continuar y hacer lo mismo o darme la vuelta. Lo segundo es lo que más peso y creo que acerté.
La vuelta fue mucho más cómoda y aunque los kilómetros en las piernas pesaban no volví a sufrir de nuevo hasta llegar a Ceceñas por el lado contrario. No sería la última subida ya que después de una bajada larguísima quedaban dos últimos repechos rompepiernas hasta completar los 20 km. Todo un reto para mi teniendo en cuenta el poco tiempo que llevo corriendo.
Finalmente el reloj se detuvo en 1h: 40 min que me sorprendió por lo difícil que había sido el terreno.
Conclusión: Subida de autoestima de cara al día 09 de febrero pero sin pasarse.


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