El primer destino que hemos querido inaugurar en nuestro blog ha sido Segovia, tierra de gran encanto cultural y sobretodo de patrimonio gastronómico marca de la casa, con ese cochinillo que encandila a todo buen comedor.
El reto contaba con su dificultad debido a la temporada de invierno y más teniendo en cuenta que es una ciudad de interior. Pese a todo, tuvimos el valor de hacerle frente al frío y después de haber tenido un desayuno como dios manda, se acercaron las 11 de la mañana, ya estábamos recorriendo las calles de Segovia, y nadie nos iba a detener. No éramos los únicos que poblaban las calles de la ciudad, lo cual nos animaba para continuar con buen humor para adelante. Nos marcamos el objetivo de llegar hasta el acueducto, una distancia relativamente aceptable que ya teniamos medida desde el día anterior que realizamos paseando.
Los primeros kilómetros los hicimos cómodos ya que teníamos el camino favorable hacia abajo y se veía que alcanzariamos la meta rapidamente. Una vez allí aprovechamos para sacarnos unas fotos y dejar marcado la primera piedra de nuestro viaje. Otra cosa fue la vuelta al hotel donde la pendiente se habia invertido y a pesar de las bajas temperaturas, en carrera parecía que nos sobraban varias prendas.
Finalmente llegamos al hotel con la misión cumplida y con la mente puesta en darle descanso al cuerpo en el Spa que teníamos reservado. Conseguimos relajanos por un momento y hacer bocado para el gran festín que fue comer un riquísimo cochinillo en Casa Duque.
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