Seguimos con nuestro segundo día de la semana realizando el mismo trayecto, las sensaciones del martes no habían sido buenas y teníamos presente lo que nos costó terminar el recorrido. Sobre todo cuando la cabeza empieza a maquinar antes de iniciar la carrera y te come por dentro recordándote que quizás esté siendo demasiado esfuerzo y que en esas condiciones más que mejorar solo vas a pescar un buen catarro.
Aún así comienzas una lucha interna pensando que hace apenas 5 meses atrás no eras capaz de recorrer 11 Km seguidos y mucho menos llevando el ritmo que estamos cogiendo actualmente.
Dicen que nunca hay que mirar hacia atrás ni para coger impulso pero en esta ocasión te sirve de apoyo para valorarte cómo estas ahora respecto al punto de partida y te anima para continuar hacia delante, por que te das cuenta de que estés mejor o peor ese día, el trabajo y el esfuerzo de las semanas anteriores ha valido la pena y a medida que avance el tiempo siempre estarás mejor que el mes anterior y así sucesivamente, es una forma de mentalizarte y auto-convencerte de que merece la pena seguir saliendo independientemente del resultado por que si has conseguido espantar los fantasmas de la cabeza un día más, ya habrás ganado la batalla contigo mismo.
Dicen que nunca hay que mirar hacia atrás ni para coger impulso pero en esta ocasión te sirve de apoyo para valorarte cómo estas ahora respecto al punto de partida y te anima para continuar hacia delante, por que te das cuenta de que estés mejor o peor ese día, el trabajo y el esfuerzo de las semanas anteriores ha valido la pena y a medida que avance el tiempo siempre estarás mejor que el mes anterior y así sucesivamente, es una forma de mentalizarte y auto-convencerte de que merece la pena seguir saliendo independientemente del resultado por que si has conseguido espantar los fantasmas de la cabeza un día más, ya habrás ganado la batalla contigo mismo.
Ayer fue un día curioso, se nos encendió la bombilla y no precisamente por que tuviéramos un día inspirado sino por que alguien se dejo las luces del paseo encendidas, estábamos de suerte y teníamos que aprovecharlo, hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de reconocer el terreno por la oscuridad que presentaba, tampoco nos estábamos perdiendo mucho por que con luz o sin ella sigue siendo un camino de cabras pero se agradecía.
Hablando de cosas agradecidas, quiero hacer especial mención a un personaje que nos cruzamos, precisamente antes de la zona iluminada, que nos trasmitió la misma simpatía y educación que los chavales de hermano mayor, es decir ninguna, reconozco que en ocasiones parecemos almas solitarias nocturnas deambulando por las calles, pero de ahí a ser invisibles todavía nos falta. En cualquier caso yo si he querido tener un gesto de cariño hacia él mencionandole en este blog para que vea que no todas las personas somos iguales. No se si fue casualidad o no pero después de la indiferencia que nos brindó el compañero ante nuestro saludo, vimos unas farolas encendidas, seguramente dios quiso recompensarnos y guiarnos por el peor tramo de nuestro trayecto. Termino con un consejo para todos, cuando en ocasiones lo veáis todo negro y el camino se te haga eterno continua hacia delante siempre y verás como el día que menos te lo esperas se observa la luz al final del túnel.

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